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Para muchos psicólogos actuales la felicidad es un estado de flujo, es decir que se produciría bajo unas circunstancias determinadas y concretas (haciendo una tarea que no es ni fácil ni difícil sino adecuada). Aquí se afirma que el trabajo nos hace felices, curiosa forma de verlo, en realidad el trabajo nos destroza la vida, una increible pérdida de tiempo en la mayoría de los casos, pero no nos queda más remedio. Lo que sucede es que durante esas ocho horas de supuesta felicidad no hay tiempo para depresiones, sólo para actuar. De la misma manera que bajo circunstancias extremas tampoco hay tiempo para compadecerse o llorar. ¿Son necesarios los psicólogos en los países del tercer mundo? No, obviamente tienen cosas más importantes en que preocuparse.
Es divertido ver como en este tipo de documentales se afirma que había menos deprimidos hace cincuenta años. Se olvida el principio de la parsimonia y las explicaciones más sencillas son pasadas por alto. No se tiene en cuenta el contexto social ni las enormes influencias que ha acabado teniendo la psicología en nuestra sociedad (efecto enlightment), influencias que hace cincuenta años no tenía. Hace cincuenta años, ir al psicólogo era algo así como ir al loquero y había que estar muy mal de la cabeza. Hace cincuenta años la palabra deprimido en muchos países com España apenas se utilizaba, y sino preguntadle a nuestros abuelos. Ellos estaban “tristes” nosotros estamos “depres”, puede parecer una tontería pero no lo es, la depresión es propiamente una enfermedad (y a día de hoy hacemos un mal uso del término) y la tristeza es un estado subjetivo.
Todo esto me recuerda a una frase de Chomsky (en inglés sorry):
“So when you go to graduate school in the natural sciences, you’re immediately brought into critical inquiry - and, in fact, what you’re learning is kind of a craft; you don’t really teach science, people sort of get the idea how to do it as apprentices, hopefully by working with good people. But the goal is to learn how to do creative work, and to challenge everything [...] people have to be trained for creativity and disobedience - because there is no other way you can do science. But in the humanities and social sciences, and in fields like journalism and economics and so on [...] people have to be trained to be managers, and controllers, and to accept things, and not to question too much.”
La psicología en cambio no es propiamente una carrera ni de letras ni de ciencias, está ahí en medio, sin que nadie sepa o quiera clasificarla. Por tanto a veces los psicólogos son creativos y en otros casos se limitan a ser un engranaje más del poder.
PD: No digo que la teoría en cuestión se equivoque, ni tampoco cuestiono a un psicólogo de la trayectoria de Mihaly Csikszentmihalyi, simplemente cuestiono según que conclusiones (el trabajo nos hace felices...). Para más información sobre la felicidad, podéis ver el documental "la búsqueda de la felicidad" del programa redes, que se encuentra en youtube.